jueves, 14 de abril de 2016

3ª semana



      Esta semana leemos un resumen de una de las famosas comedias de W. Shakespeare, ya que conmemoramos el cuarto centenario de su muerte. 
    Se trata de la comedia ´´Mucho ruido y pocas nueces´´,   también traducida como “Mucho ruido por nada”, forma parte del grupo denominado por la crítica “grandes comedias”, que denotan mayor madurez que las obras primerizas. También se ha considerado que formaría una trilogía romántica con ´´Como gustéis´´ y ´´Noche de Reyes´´. 

   
 La acción se desarrolla en Messina (ciudad portuaria al noreste de Sicilia). Una vez más, Shakespeare sitúa a los personajes de sus obras en el exótico marco de las ciudades-estado italianas y sus pugnas políticas. En este caso aparecen el Príncipe de Aragón y su hermano: en el siglo XV, Sicilia formaba parte del dominio mediterráneo de la Corona de Aragón, y durante la vida de Shakespeare, la isla aún pertenecía al Reino de España.

   El Príncipe don Pedro de Aragón vuelve de una de sus batallas acompañado de sus hombres. Entre ellos, el soldado más destacado, Claudio, y su amigo Benedicto. También el hermano bastardo (y malvado) del Príncipe: don Juan, con quien don Pedro acaba de reconciliarse.   
 
      Les recibe el gobernador de Mesina, Leonato, que vive con su hija Hero y su sobrina Beatriz. Benedicto y Beatriz son viejos conocidos de disputas humorísticas. Claudio se enamora de Hero. Benedicto, 
ejerce un papel de escéptico inteligente, que aquí es complementado por Beatriz, dama del mismo cariz. Sus chispeantes diálogos dan nombre a la obra.


     Al enterarse del amor de Claudio por Hero, don Pedro urde hacerse pasar por Claudio en el baile de máscaras de esa noche, para cortejar a Hero y conseguirla para Claudio. Pero un criado escucha la conversación entre don Pedro y Claudio, cree que el enamorado es don Pedro y este error llega a los oídos de Leonato.

     Mientras, don Juan, enterado del amor de Claudio por Hero, se dispone a desbaratar la boda para fastidiar a su hermano don Pedro. Cosa que no consigue, y los enamorados se prometen gracias a don Pedro.


      Leonato y su hija Hero se ofrecen a ayudar a don Pedro en su nuevo plan: forzar la unión entre Benedicto y Beatriz, ambos enemigos del matrimonio. Don Pedro, Leonato y Claudio conversan entre sí, a sabiendas de que les escucha Benedicto, asegurando que Beatriz le ama. Por su parte, Hero asegura a su doncella Úrsula que Benedicto ama a Beatriz, cosa que ésta escucha escondida.

      Don Juan no ceja en su empeño maligno y ordena a su criado Borachio que cuando yazca con su amancebada Margarita, la llame Hero, para así engañar a Claudio y que no se case. Pero Borachio se arrepiente tras consumar el engaño.

       
Se va a celebrar la boda en la iglesia, pero Claudio rechaza a Hero, tras el engaño de don Juan. Hero se desmaya horrorizada, y don Juan, don Pedro y Claudio se van. El cura, que no cree que Hero sea culpable, trama un plan, con la complicidad de Benedicto y Leonato: dirán que Hero está muerta para desenmascarar a los villanos. Tras confesarse su amor, Beatriz pide a Benedicto que mate a Claudio, por deshonrar a su prima Hero.
     Los vigilantes Dogberry y Verges, pareja cómica de la obra, llevan detenido ante Leonato a Borachio, que confiesa su delito.
    Al final, todos se reconcilian y se celebra una doble boda: Hero, resucitada de su falsa muerte, con su amado Claudio; y Beatriz con Benedicto, no sin dejar de discutir; Don Juan ha sido detenido en su fuga, y la cosa acaba en un alegre baile.





                      

A CONTINUACIÓN UN FRAGMENTO DE UNO DE LOS DIÁLOGOS ENTRE LOS DOS PROTAGONISTAS

En esta obra conocemos entre jardines a Benedicto y Beatriz, dos personajes enfrentados con carácteres aparentemente opuestos, mordaces, irónicos y desencantados con el amor. A su alrededor se teje una trama de amores, príncipes y engaños donde ambos terminarán viéndose unidos por las circunstancias de la mano de chispeantes diálogos.

   "BEATRIZ.-Contra mi voluntad me han enviado a llamaros a la mesa.
     BENEDICTO.-Bella Beatriz, os agradezco la molestia.
     BEATRIZ.-No me he tomado más molestia para merecer ese agradecimiento de la que os cuesta el agradecérmela. Si la misión me hubiera sido molesta, no habría venido.
     BENEDICTO.-Entonces, ¿os complacéis en la embajada?
     BEATRIZ.-Sí, tanto como vos en enarbolar la punta de un cuchillo y oprimir con él una corneja. Veo que no tenéis apetito, signior. Pasadlo bien. (Sale.)
     BENEDICTO.-¡Ah! «Contra mi voluntad me han enviado a llamaros a la mesa.» Esto encierra doble sentido. «No me he tomado más molestia para merecer ese agradecimiento de la que os cuesta el agradecérmela»; que es como decir: toda molestia que me tome por vos es tan grata como vuestro agradecimiento. ¡Si no me compadezco de ella, soy un rufián; si no la amo, un judío! ¡Voy a procurarme su retrato!"
            


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