jueves, 6 de mayo de 2021

SEMANA TERCERA: TEXTO

 

2020-2021


TERCERA SEMANA 


LUCES LARGAS
Alvin Schwartz(1981), Traducción de Alberto Jiménez Rioja(2003) 
 
     La muchacha que conducía el viejo sedán azul estaba en el último curso del instituto. Vivía en una granja a unos pocos kilómetros y usaba el coche para ir y venir al pueblo.
      Había ido al pueblo esa noche para asistir a un partido de baloncesto. Y ahora volvía a casa. Al alejarse del instituto notó que una camioneta roja salía del aparcamiento al mismo tiempo que ella. Unos minutos después seguía teniéndola detrás.
      “Supongo que vamos en la misma dirección”, pensó.
      Empezó a vigilar la camioneta por el retrovisor. Cuando aceleraba o frenaba, el conductor de la camioneta aceleraba o frenaba. Cuando adelantaba a un coche, también la camioneta lo hacía.
      Entonces la camioneta dio las luces largas, inundando su coche de luz. Las dejó puestas durante casi un minuto. “Probablemente desea adelantarme”, pensó. Pero se estaba poniendo nerviosa.
      Normalmente volvía a casa utilizando una carretera comarcal no demasiado frecuentada. Pero cuando se metió por ella vio que la camioneta también lo hizo.
       “Tengo que quitarme de encima la camioneta”, pensó y empezó a acelerar. La camioneta dio las largas de nuevo; después de algunos segundos, las apagó. Entonces empezó a darlas y a quitarlas, a darlas y a quitarlas.

       La muchacha aumentó aún más la velocidad, pero el conductor de la camioneta seguía pegado a ella. Volvió a dar las luces largas de nuevo: una vez más el sedán azul se llenó de luz.
       “¿Qué hace?”, se preguntó la muchacha. “¿Qué quiere?”.
      El conductor de la camioneta apagó las luces largas, pero un minuto después las había encendido otra vez y ahora las dejó puestas.
      Cuando la muchacha se metió por el camino que llegaba a su casa, la camioneta la siguió de cerca. La muchacha saltó del coche y corrió hacia la casa gritando:
      --¡Llama a la policía! ¡Llama a la policía! –gritaba a su padre.
      Pudo ver que el conductor de la camioneta se había bajado de ésta y que empuñaba una pistola.
     Cuando llegó la policía, fueron a arrestarle pero él señalo al coche de la muchacha y dijo:
--No soy yo a quien quieren ustedes, sino a él.
     Agachado detrás del asiento del conductor había un hombre con un cuchillo.
    El conductor de la camioneta explicó que justo cuando la muchacha se estaba disponiendo a arrancar el coche para volver a su casa un tipo se coló dentro. Él lo vio, pero no había tenido tiempo de intervenir. Pensó en avisar a la policía pero temía perder de vista a la muchacha, así que la siguió.
   Cada vez que el hombre del asiento de atrás se levantaba con intención de asesinar a la muchacha, el conductor de la camioneta daba las largas y el delincuente se agachaba, temiendo que alguien pudiera verle.


FIN




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